Cuando los terneros se niegan a comer: ¿cuestión de comportamiento o de alimentación?
En ganadería, hay muchas dificultades con la ingestión, a pesar de los esfuerzos de los fabricantes. Esto está relacionado con un fenómeno claramente identificado por los científicos, pero del que se informa poco sobre el terreno: la neofobia, es decir, la reticencia hacia un pienso no reconocido. Este fenómeno fisiológico es inevitable y al final siempre desaparece.
Inapetencia alimentaria o neofobia: ¿protección frente a un alimento inusual?
Es muy complejo predecir la palatabilidad de un alimento para rumiantes, y más aún para terneros. Ahora sabemos que a los terneros les disgustan los sabores amargos y astringentes, pues son marcadores de veneno. Los terneros son especialmente sensibles a los sabores dulces, y los fabricantes de productos para terneros incluyen este elemento.
A pesar de los esfuerzos por conseguir una buena combinación de sabores sobre el papel, las pruebas frecuentes, la elección de materias primas dulces y los ensayos en granja para seleccionar una solución específica, ocurren «accidentes» de consumo. El fenómeno de la neofobia puede perturbar la introducción de un nuevo pienso.
La neofobia se define como la evitación y la reticencia a probar un pienso desconocido (Cooke et al., 2006). Este fenómeno es bien conocido entre los rumiantes (Chapple y Lynch, 1986). Es el resultado de un fenómeno fisiológico en el que el animal se protege para evitar los piensos tóxicos y los que son demasiado ricos en algunos nutrientes.
¿Cuáles son las recomendaciones para tratar la neofobia al pienso en los terneros?
Transiciones dietéticas suaves
Lo mejor es introducir el nuevo pienso en proporciones progresivas en la dieta del ternero.
Dale tiempo al ternero para que se acostumbre al nuevo pienso
Cuando se les ofrece un nuevo alimento, los rumiantes lo prueban ingiriendo inicialmente sólo pequeñas cantidades (Chapple y Lynch, 1986; Chapple et al., 1987; Thorhallsdottir et al., 1987).
Cada día aumenta el consumo del nuevo pienso por parte del ternero. En la Figura 1 (Launchbaugh, 1995), el consumo del nuevo pienso alcanza el nivel normal de 20 g/d a partir del sexto día.
Squibb et al (1990) consideran que la neofobia, que no debe confundirse con la inapetencia, es la causa principal de la falta de consumo de pienso sólido por parte de los animales inexpertos. Aunque algunos piensos son inicialmente más aceptados que otros, no hay ningún pienso que sea instantáneamente aceptable para todos los rumiantes, excepto quizá la leche materna (Launchbaugh, 1995; Figura 1).
Las granjas con corrales individuales requieren más atención
Los terneros se ven influidos por el comportamiento de sus congéneres. El aprendizaje social permite al animal inexperto evitar el riesgo de probar cada nuevo alimento (Galef y Laland, 2005; Nicol, 2006). Costa et al. (2014) presentaron dos ensayos en los que ofrecieron un nuevo pienso durante 30 minutos en 3 días consecutivos. Un grupo estaba formado por terneros criados en corrales individuales desde el nacimiento hasta el destete y el otro por terneros insertados desde el nacimiento en un grupo de otros terneros y vacas.
En el primer ensayo, los terneros en corrales colectivos consumieron el doble de pienso que los terneros en corrales individuales (Figura 2). En el segundo ensayo, el grupo en el corral colectivo consumió 4 veces más pienso que el grupo en los corrales individuales.
En este segundo ensayo, algunos terneros incluso se negaron a tocar el pienso.
Del mismo modo, los terneros del corral colectivo probaron más rápidamente el nuevo pienso que los terneros del corral individual: 1 min 23 s frente a 3 min 58 s en el ensayo 1 y 3 min 09 s frente a 6 min 38 s en el ensayo 2.